Sintiendo la presencia de Dios

Reafirmar nuestra fe, hay momentos que la vida es como una montaña rusa, con momentos arriba y con momentos abajo, y debemos sentir siempre la presencia de Dios.

Apuntes del Sermón de hno. Erick Huiza.

Un día en medio de una gran tempestad, los discípulos estaban desfalleciendo y angustiados, en medio de aquel alboroto, Jesús dormía. Y aunque parecería que en nuestras angustias Dios no esta haciendo nada, Jesús esta haciendo siempre algo para ayudarnos.

¿Qué pasa cuando estamos en las alturas?

Job 25:2 «El señorío y el temor están con él; El hace paz en sus alturas.» En la cima, en los momentos que estamos en la alturas, podemos sentir paz. Como cuando escalas y puedes estar en una cima de una montaña o una roca, podemos sentir una tranquilidad un paz indescriptible, cuando estamos en los momentos de victoria, en los momentos de altura, nosotros sentimos paz.

Salmos 8: 32,33 «Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;» Dios tiene la capacidad de «Ceñirnos» de poder, Dios nos da esta fortaleza por medio de las dificultades para que podamos mantenernos fuertes y subir. Como las cabras monteses, tienen una fuerza en sus piernas para conducirse entre las rocas en la altura, así Dios nos puede fortalecer y permitir que nuestras fuerzas crezcan.

Hebreos 1:3 «el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,» En las alturas, encontramos la presencia de Dios.

¿Y en los valles?

Pero no solo encontramos a Dios en las alturas, sino también en los valles. En la escritura los valles son relacionados con lugares en los que se presentan las batallas. Como por ejemplo el valle de Menguido. Los valles eran lugares apropiados para llevar a cabo las batallas, para nosotros nuestra batallas serían realizadas en los valles. Quizá nosotros estamos cruzando esas batallas y ahí la presencia de Dios se encuentra.

Salmos 23:4 «Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» En el peor de los valles, nuestro Señor nos esta dejando razones por las cuales no debemos sentir el temor, que es lo que normalmente sentimos cuando nos encontramos en los valles: 1) por que el estará con nosotros y 2) nos dará aliento por medio de su vara y su cayado.

Salmos 84:6 «Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.» ¿Sentimos que solo podemos llorar? ¿Sentimos el peso del momento más grave que estamos pasando? Dios tiene la capacidad de cambiar ese valle de lagrimas y cambiarlo en fuentes. Que en la escritura están relacionadas con bendiciones y abundancia.

Dios, no solo esta en las alturas, también lo encontramos en el más profundo valle

Salmos 121: 1,2 «Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.» ¿En que valle se encontraba el salmista? ¿Podemos verlo en el fondo? El salmista mira con esperanza a los montes, preguntándose ¿de donde viene mi corro? y la respuesta que el da es «Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra». El socorro no viene de alguien con poder limitado, sino de un Dios poderoso con la capacidad de hacer los cielos y la tierra.

Gracias Señor, por compartir estos versículos con nosotros.

CED

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