Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. – Mateo 18:15-17
Apuntes de enseñanza del hno. Mario Maravilla
El contexto del versículo, es la parábola de la oveja perdida y en ella nos muestra que el deseo del Señor, es recuperar la oveja perdida. Esta deseo que tiene Cristo que busca que las ovejas sean encontradas, nos la transmite y pide que sigamos el proceso para restaurarlo.
Primer Paso, «ve y repréndele estando tú y él solos» Evitar los escándalos, el objeto es que las ovejas regresen al redil y eso puede solventarse siguiendo estos pasos, se busca reparar entre los hermanos que han conocido de el problema, la escritura, dice que se hable directamente con aquel que ha fallado, de esta forma se puede ganar al hermano, si este se arrepiente, se ha ganado al hermano.
Segundo Paso, «toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.» Si a pesar de hablar ambas partes, no se logra un reconcilio, se busca a unos pocos hermanos espirituales, en conjunto se amonesta al hermano que ha fallado, y nuevamente el pecador puede tener una oportunidad de arrepentirse, de esta forma el pecado queda solamente entre el grupo de hermanos que ha intervenido. Los hermanos espirituales deben aprender a ser discretos con la situación.
Tercer Paso, «Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia;» Sin embargo, puede darse aun la situación que el hermano que ha caído en pecado, no escuche ni a los hermanos espirituales. En esta situación, se debe dar a conocer a la iglesia y esta puede hacer recapacitar al hermano que cayó en pecado.
Cuarto Paso, «y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.» Es probable que aun el hermano no escuche, ni a la iglesia, y el mantenga una actitud que no se arrepienta de su situación. Por este motivo, la instrucción de nuestro señor es expulsarlo de la congregación.
El objeto de este proceso, es buscar que el hermano que ha cometido pecado, se arrepienta. Hasta aquí no se esta hablando de una disciplina, sino de un proceso para buscar el arrepentimiento del hermano que ha pecado. Expulsar al hermano, sino hay arrepentimiento, no es una disciplina, ya que no hubo un arrepentimiento, la disciplina es aplicada cuando hay un arrepentimiento.
El proceso presentado en Mateo 18, busca el arrepentimiento del hermano que ha pecado.
Cuando existe un arrepentimiento, entonces existe una disciplina. Hebreos 12:5-6 «y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.» Primera pregunta que debemos responder, es ¿de quien viene o pone la disciplina? La disciplina viene del Señor y recuerde que el no quiere que ninguno se pierda, recuerde el contexto de mateo 18 es la oveja perdida; Cuando ha existido una transgresión y si existe un arrepentimiento, entonces hebreos nos dice:
- No se debe menospreciar la disciplina
- No desmayar al ser reprendido por él.
- reconocer el amor de Dios en la disciplina
- Nos ama como los hijos que somos.
Importante, si se aplica a la disciplina que viene de Dios, dios nos trata como a hijos, para ser contado como hijos debemos soportar la disciplina hebreos 12:7-11«Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.»
¡Gracias Señor por el proceso de disciplina!
CED