Notas sobre el fracaso

¿Qué sientes cuando el fracaso llega a tú vida? Miedo, tristeza, aflicción; Dolor de pecho y vacío.

Apuntes de la clase del Hno. Benjamín Mejía. 18 de abril de 2021.

La biblia nos enseña ejemplos sobre el sentimiento de fracaso.

  1. José es vendido como esclavo por sus hermanos. Estando en Egipto es metido a la cárcel a causa de injusticia ¿Qué pudo sentir José? Sin embargo sabemos que la historia de José no queda de esta forma; sin embargo, ¿Qué actitud toma José a estar en sus dificultades? en Genesis 41 vemos se nos narra cómo asciende a lo que Dios le preparo a causa que se mantiene firme en toda situación, a pesar de poderse sentir frustrado.
  2. Job, ¿Qué cosas sufrió? Muchas! Que pueden sernos ejemplo sobre la paciencia en medio de su sufrimiento. Su sufrimiento pudo causar gran dolor en su corazón pero él mantuvo una firmeza en el Señor. Job 1:21 Jehová dio y Jehová quito.
  3. Gedeón en Jueces 6:11-8:35 Gedeón limpiando el Agar y tratando que no le quitaran su grano. Sabemos cómo Dios le habla y cómo Gedeón cuestiona. Según V.13 Gedeón era una persona con virtudes muy especiales sin embargo en su corazón había dudas(V.13,15), pero también sabemos que Dios lo utilizo de grandes maneras para ayudar a Israel.
  4. Pedro, un apóstol un testigo de primera mano de nuestro Señor, un testigo de grandes maravillas sobre los seguidores y sobre el mismo. Marcos 14:66-72 a pesar que en 14:56 Pedro aseguraba que no podría negarle, sabemos cómo lo negó ¿Cómo se habrá sentido Pedro en ese momento? ¿Cuántas veces nosotros con nuestras actitudes hemos negado a Cristo a pesar de nuestro compromiso con el?¿Como nos hemos sentido? Ahora aprendamos de Pedro que haremos en el caso de pecar? Pedro no se hundió en medio de la desesperación y dejó todo, sino que se levantó, se arrepintió y fue un gran apóstol de Cristo.

Me pregunto entonces, ¿Qué tipo de historia se forjará por el fracaso que tienes hoy? ¿una historia de victoria ante el sufrimiento o una historia en la que el enemigo venció?

Notas personales

Te amo Rey

Te amo rey
Y levanto mi voz
Para adorar
Y gozarme en ti

Regocijate
Escucha mi rey
Que sea un dulce sonar
Para ti

Laurie Klein

Laurie Klein, se sentía vacía y agotada. Con 24 años, estaba casada, era la madre de un bebé que apenas estaba comenzando a caminar, y vivía en una casa rodante en las elevadas regiones desérticas del centro de Oregón. Su esposo, un estudiante universitario, estaba ocupado con sus labores estudiantiles. El ingreso familiar era mínimo. No tenían una iglesia por su casa ni amigos cercanos a ellos. Lo que es más, Laurie no manejaba automóvil. Así que estaba pegada a la casa. No era posible llamar a alguien porque tendría que haber sido una llamada de larga distancia. El costo los dejaría a ella y a Bill sin leche o pan en las semanas siguientes. «En ese momento sentía en lo más vivo la pobreza de mi propia vida, tanto emocional como físicamente» —dice Laurie.

Una mañana temprano, durante su tiempo con el Señor, Laurie derramó su corazón delante de Dios. «Sabía que no tenía nada que ofrecerle. Así que le pregunté si le gustaría escucharme cantar —si tan sólo podía darme algo que a Él le dieran ganas de escuchar.»

Lo que sucedió después tomó a Laurie por sorpresa. Cuando abrió la boca, de sus labios salió una canción. Se sentó y escribió su nueva composición.

Dios le dio a Laurie Klein una canción que la bendijo esa mañana en 1974, y que ha seguido alentando a personas en todo el mundo. De la pobreza salió belleza. Su experiencia recuerda a Laurie lo que Dios le prometió a su pueblo Israel en Oseas 2:14. Ella escuchó su amoroso llamamiento y sus tiernas palabras cuando más las necesitaba.

Los israelitas alabaron a Dios cuando retornaron del exilio en Babilonia, tal y como dice el versículo 15: «Cantará como en los días de su juventud.» Laurie alabó a Dios y Él elevó el corazón de ella en una experiencia en el desierto.

He estado escuchando este himno en una versión acapella disponible en el sitio alabanzas.info, y ha sido un canto que ha andado dando vueltas en mi cabeza desde, en mi soledad me ha hecho tanto bien, e inconscientemente (aunque sé que guiado por el Espíritu) de repente me he encontrado cantándolo. Ruego a Dios que pueda escuchar mi alabanza y que a “un dulce soñar” para Él.